domingo, 5 de junio de 2011

"EL PIPA"

Cuando me conecté hoy a la web mis ojos no podían creer lo que leían... vi la triste noticia de que "El Pipa" no está más entre nosotros... vamos a extrañarlo y el Canning no será lo mismo sin él.... Ahora él esta con tantos otros que se fueron...

Este es la transcripción de una nota publicada por la Revista Cambalache http://www.cambalacherevista.com.ar/ficha_nota2.php?tipo=e&id=42

"Cada noche, le lleva una hora y media armar y desarmar su rincón de objetos para vender en el baño del Salón Canning, en pleno barrio de Palermo. Crónica de un hombre que vive del tango, pero fuera de las pistas.
Se llama Carlos Ferrara y tiene 68 años. Haciendo honor a su apodo, cada tanto pita su pipa inundando el baño del Salón Canning con ese humo tan particular. Desde hace 8 años, arma su quisoquito todas las noches (salvo los jueves) en el baño de hombres y en el pasillo de entrada. Acomodar los más de 300 objetos que tiene a la venta le lleva entre una hora y media y dos. “Ya me estoy cansando de tanto sacar y poner las cosas, pero no queda otra"


Nació en el partido de San Fernando, en el norte del Gran Buenos Aires. Antes de trabajar en las milongas, tuvo concesiones en buffets, clubes y bares; y trabajó en una empresa de pizzas. “Me cansé y se me dió por hacer esto”, dice. Comenzó a vender objetos relacionados con el tango allá en el 2001, en las milongas matinée de la Confitería Ideal, y por la noche se instalaba en otras donde lo iban recomendando.“De a poquito fuí haciendo mi pequeño rincón”. Pasó por el Salón la Argentina, Niño Bien y Sunderland, hasta que se instaló definitivamente en Canning con 6 días de trabajo.


“La base acá es la propina. Y después hay días que vendés y días que no.”


Este hombre que duerme de día y vive de la propina, se enorgullece al contar que inventó esta especie de local al paso de merchandising tanguero. “Esto es único, no existe en ningún otro lugar del mundo”. Cuenta que en la casa tiene una pila de fotos con extranjeros desconocidos, que se tomaron fotos con él y luego se las enviaron por correo. Su rincón es conocido en el mundo entero: le hicieron reportajes la National Geographic, Sólo Tango y el Canal de la Ciudad de Buenos Aires. También en medios gráficos de Suiza, Japón y Francia.


Lo que se nos ocurra: libros, remeras, discos long play (“lo que más se llevan los extranjeros”), cuadros de todos los tamaños, la exposición de Monteleone, llaveros, lapiceras, zapatos, fileteados, bolsas de zapatos. También tiene pegada en la pared una tabla hecha a mano con los partidos de cada fecha del torneo de fútbol local, y un calendario que este mes muestra a una rubia de rulos dorados y vincha negra, arrodillada y de espaldas a cámara. También se ve su sonrisa, pero la tanga roja se ve más.


“Siempre traté de progresar en todos los trabajos por los que pasé”


Si bien el trabajo varía mucho según la temporada y la cantidad de turistas en la ciudad, Pipa dice que no le sobra ni le falta. No paga alquiler fijo al Salón Canning, pero sí aporta un pequeño porcentaje. Casi todos los miércoles, como la milonga es diurna y sale temprano, va al café de la ciudad, donde tiene a sus amigos.“Para distraerme un poco del trabajo”, dice. Tiene 3 hijos, 3 nietas y una ex mujer en Mendoza. También tiene un aprendiz en Gricel, el Gordo, quien le dice Tío a Pipa. Una mujer cuarentona y emperifollada entra a comprarle un chocolate. Pipa ve venir mi pregunta, y sólo dice “Yo estoy trabajando… Además estoy muy loco, y no quiero volver loca a ninguna mujer”. Cuando sale, a las dos, tres, e incluso cinco de la mañana según la noche, se toma algún colectivo que lo deja en la Avenida Díaz Velez, en el barrio de Parque Centenario, a metros del hotel “Pinot”, donde alquila una habitación. Es justo frente al Hospital Durand, “cerquita por cualquier problema que uno pueda tener!”, dice mientras ríe y vuelve a inundar de humo."

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